martes, 13 de octubre de 2009

Inolvidable Mercedes Sosa

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Peatón, diga no

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Este es un poema de Armando Tejada Gomez

* *

*Salir, el viento arriba, cualquier mañana de estas*
*Al día trepidante, izando la paciencia,*
*Insistiendo en los sueños que no se dan y huyen*
*Locamente delante de nuestra suerte perra;*

*Salir, ya malherido por los informativos*
*Y con el diario en llamas por la chispa de América*
*-corriendo hacia lo de uno urgentemente solo-,*
*es un fulero asunto, una ronca vergüenza*
*escondida en el fondo del manso portafolios,*
*esa tonta mochila del peatón sin tregua.*

*Yo peatón, me digo, con el pecho golpeado*
*Por las humillaciones sucesivas del día,*
*Digo que yo me digo: hay que hacer algo, viejo,*
*Antes de que venga el cáncer y te deje en la vía;*

*Hay que hacer algo y pronto y aquí, sin ir más lejos,*
*Hacer, no sé qué cornos, empezar la podrida,*
*Porque yo ya no llego ni con la lengua afuera*
*Si no empiezo este asunto de enderezar la vida,*
*¡Aquí y ahora mismo!, digo sin dar más vueltas,*
*Asumiendo la bronca feroz de cada día.*

*¿Qué hacer? ¿Qué hacer hermano, debajo de la lluvia?*
*¿Debajo del cemento, donde un perro agoniza?*
*¿ Debajo del gobierno, inerme y ciudadano,*
*yugando bajo el peso de sus grandes mentiras?*

*¿Qué hacer? ¿Qué hacer, hermano, lacerado de afiches*
*¿Dónde la Coca Cola se mata de la risa?*
*Hay que encontrar la forma de dárselas con todo*
*Por que a mí no me arreglan ya con otra aspirina;*
*Pero, ¿qué hacer, hermano, debajo de la lluvia*
*¿Cómo un desopilante inspector de cornisas?*

*Yo peatón, culpable de ser la muchedumbre,*
*Yo mismísima culpa, ¡no compro más tranvías!*
*Digo NO. NO y a muerte. ¡NO redondo y en seco!*
*¡Y para todo el viaje digo un NO cañonazo!*
*¡ Un NO en la plena jeta del mercader de Patria!*
*¡ NO¡ ¡Hasta qué yo no tenga las treinta y tres de mano!*

*¿ Se da cuenta, compadre? Era simple la cosa.*
*Como dicen los bolches: la libertad se ejerce.*
*Ya tengo la precisa. Digo NO, simplemente,*
*Y SE LES VIENE ABAJO TODA LA ESTANTERÍA.*
*Pruebe, compadre, empiece por los NO más pequeños,*
*NO a la pequeña burla que casi ni se siente,*
*Diga NO a los legales prósperamente oscuros,*
*A las fotonovelas, al cantante epiléptico;*
*NO al opio venenoso de la TV y la Radio.*
*Diga NO. Es una Bomba: ¡y con la mecha ardiendo!*

*Díga NO en todas partes, en su casa, en la feria,*
*En la calle, en los trenes, en la cancha, en el viento;*

Lléveselo al trabajo de modo bien visible
*Y lúzcalo orgulloso como un pañuelo nuevo,*
*Después, vaya subiendo en grados subversivos*
*Hasta el NO más heroico y de cada momento:*
*NO a las persecuciones, a la atroz carestía,*

A los golpes de Estado y a *los golpes rengos;*
*NO a los Yanquis en Cuba (o en cualquier otra parte)*
*NO a la guerra asesina en Vietnam, por ejemplo,*
*A que humillen la sangre como en Santo Domingo*
*Sumando nuestra sangre a sumados ejércitos;*
*Diga NO sin tapujos allí donde se le cuadre*
*Hasta que se propague por el país entero*
*Un NO como una casa, grande como una casa*
*Donde un día podamos alojar nuestros sueños.*

*Pero si acaso siente por el aire un sonido*
*Como de pueblo andando caudal en su torrente,*
*Si fueran a buscarlo los compañeros río*
*para Jordán y limo de sus hondas vertientes,*
*Empínese en la honra de la Patria que amamos*
*Y salga a decir SÍ,*

*Sencillamente. *

En este lugar se puede escuchar al poeta recitando su poema:
http://www.deezer.com/en/armando-tejada-gomez.html

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jueves, 8 de octubre de 2009

Paseando por Roma

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Mientras que otras atracciones de Roma muestran las grandes obras que hicieron en vida algunos de los más grandes artistas del mundo, la cripta de Santa Maria della Concezione, en la Via Veneto, almacena restos de las vidas mismas.

En el siglo XVIII, una secta hermética erigió un monumento horripilante a la importancia del tiempo en el sótano oscuro y polvoriento de esta iglesia. Sus paredes estrechas están cubiertas de teselas de huesos humanos descoloridos. Centenares de cráneos se amontonan formando arcos. Miles de vértebras crean intrincados mandalas. Del techo cuelga el esqueleto entero de un niño que sostiene en sus manos de hueso la balanza de la justicia. Y unos monjes totalmente vestidos, con la piel marchita aún intacta, esperan la eternidad con actitud reflexiva. Es un espectáculo aterrador y a la vez fascinante.

Los monjes capuchinos, volvieron a enterrar a cuatro mil de sus hermanos en ese sótano porque en su anterior lugar de descanso iba a erigirse otra construcción.

Para la mayoria de los visitantes, la cripta es una atracción más. no un lugar para la contemplación, pero a quien no esté impaciente por ver la siguiente maravilla de su itinerario, se le revela un mensaje más profundo.

Un dia observé en el suelo, al pie de una pila de huesos, la siguiente inscripción: Lo que eres, fueron un dia, lo que son, un dia serás. Mientras leia esas palabras tan sencillas, el pasado y el futuro irrumpieron en el presente. En un instante, los esqueletos dejaron de ser sólo curiosidades históricas y se convirtieron en compañeros del viaje fatídico de la vida: se convirtieron en nuestros iguales. Cuatrocientos años de amaneceres y ocasos, hambrunas, guerras y paz, ya no nos separaban y se hicieron tan insignificantes como el color de la piel de los monjes.

Esa inscripción nos depoja de nuestra capacidad psicológica tan bien afinada para ignorar, incluso negar, lo inevitable: que nuestro tiempo en la tierra es limitado. En un simple parpadeo del ojo cósmico nos uniremos a los miles de millones de antepasados que han vivido y han muerto y que se han hecho indistinguibles de los montones de huesos que tenemos delante.

Con solemnidad, la cripta nos recuerda a los vivos nuestro destino final. Pero el mensaje silencioso de la cripta no es una admonición para que nos preparemos para la muerte, sino una súplica apasionada para que vivamos de una manera significativa y plena la vida que estamos viviendo ahora.
 

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