viernes, 25 de septiembre de 2009

La creación de lo sagrado

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El último libro de Walter Burkert que edita Acantilado, me ha parecido de lo más interesante. Burkert propone en este estudio, unos patrones biológicos para la religión. El conjunto de ritos y mitos que ofrece soluciones a situaciones críticas, nos viene dado desde la invención del lenguaje, así el autor sigue las huellas de la biologia para acercarnos a sus conclusiones.

A pesar de su erudición, todo el libro es muy entretenido y se lee con bastante facilidad. Todo un regalo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

los tipos duros

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A lo largo y a lo ancho de la literatura y del cine, en lo que va de Chandler a Ellroy y de Hawks a Scott (el protagonista de Blade Runner es un auténtico duro, que asume su identidad de duro sin estar convencido siquiera de no ser un replicante), se fué constituyendo un arquetipo de hombres duros, propietarios de bares nocturnos, mafiosos, vaqueros, jugadores profesionales, sheriffs improvisados, presidiarios, espias, resistentes.....Siempre seducidos, traicionados, solitarios y tristes.

La síntesis más perfecta del estilo, la dió John Wayne en una frase que creo haberle oído en mas de una película: "Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer" Es decir: un hombre duro está obligado a implicarse en la vida.

El hombre duro no siempre sabe lo que es un hombre duro, pero sí sabe lo que le produce rechazo, sabe qué clase de individuo no quiere ser. En "La mueca de Marfil" de Ross McDonald, alguien le dice a Lew Archer: "Usted es un hombre duro" Y él le responde: "Espero que sí. Los blandos, los de la autoconmiseración, como usted, me dan pesadillas".

Raymond Chandler esboza su propia definición por boca de Philip Marlowe en El largo adiós: "Soy detective privado y tengo licencia desde hace bastante tiempo. Soy un tipo solitario, no estoy casado, estoy entrando en la edad madura y no soy rico. He estado en la carcel mas de una vez y no me ocupo de divorcios. Me gusta la bebida, las mujeres, el ajedrez y algunas otras cosas. No soy muy del agrado de los polizones, pero conozco un par de ellos con los que me llevo bien. Soy hijo natural, mis padres han muerto, y si alguna vez llegan a dejarme tieso en una callejuela oscura, como puede pasarle a cualquiera en mi trabajo, y en estos tiempos que corren a mucha otra gente que se ocupa de cualquier cosa o de ninguna, nadie, ni hombre ni mujer, sentirá que ha desaparecido el motivo y fundamento de su vida."

Tenían sus normas y vivian de conformidad con ellas, pero eran normas personales. No guardaban relación con ninguna clase de ética, de moral o de escrúpulos. El elemento saliente de esa moral es la convicción de que el mal existe y de que hay que combatirlo.

Volviendo a Marlowe, éste habla de un hombre capaz de examinarse a sí mismo hasta el fondo del alma y afirma: Es un don muy poco frecuente. La mayoria de la gente pasa la vida gastando la mitad de las energias de las que dispone en tratar de proteger una dignidad que nunca ha poseído.

El tipo duro reconoce sus pulsiones, por eso es capaz de controlarlas. A la vez, ese don que le permite examinarse le obliga a estar alerta y a hacerse cargo de las tragedias ajenas. Marlowe dice de sí mismo: "Soy un romántico Bernie. Durante la noche oigo gemidos y voy a ver qué pasa. De esta forma uno no saca ni un céntimo. Si uno tiene un poco de sentido común, lo que debe de hacer es cerrar la ventana y subir el volumen del televisor, o apretar el acelerador y alejarse. Permanecer fuera de las dificultades y líos de otra gente. Porque todo lo que uno puede sacar es ensuciarse".

Si alguien conoce a uno de estos que venga y lo diga.
 

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