viernes, 22 de mayo de 2009

Del amor

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En el amor, precindir del prólogo. Verdaderamente, en la mayor parte de las cosas del mundo se debe prescindir del prólogo; pero en el amor más que en nada. Y dejar lo dulce para el final es exponerse a que el final no llegue y os quedeis sin el dulce. El amor tiene naturaleza de telegrama urgente; si no va deprisa no sirve de nada. Mirar cuando pueden besarse, hablar cuando pueden amarse, es tan imperdonable como ponerse un frac con sombrero calañés. Perder el tiempo en el amor es un delito que no está penado en el Código, porque los Códigos ha sido hechos por ancianos para quienes el amor ya no era más que un recuerdo esfumado y lejano.

miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Pueden suceder tales cosas?

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Hace unos dias, en la Feria del Libro de Sevilla, tuve la suerte de poder charlar un rato con unas maravillosas mujeres que se dedican a la edición de libros. Libros preciosos, donde la calidad del papel, de la tinta y del diseño de la portada, te hacian ya desearlo. Los autores tambien estaban al mismo nivel, así que no tuve más remedio que llevármelos a casa.

Quizá los editores no sean muy conscientes del placer que nos regalan con estas obras tan bien presentadas. Debo a la Editorial Siruela, momentos de gran felicidad en mi vida y no digamos ya, con el nuevo proyecto editorial Atalanta. D.Jacobo estará siempre en mi paraiso particular.

Estoy leyendo ahora unos cuentos fantásticos de Ambrose Bierce que ha editado Valdemar en su colección gótica, donde la belleza del libro vá igualmente pareja con los cuentos del autor, más conocido quizá por su Diccionario del Diablo, pero que me descubre ahora a un auténtico escritor de culto.

jueves, 7 de mayo de 2009

Marco Aurelio

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En este mundo de hoy, enajenados por las burbujas, las crisis, y las pandemias inexistentes, urge volver al estoicismo de Marco Aurelio.

A este espíritu universal, tan amante de la paz y de la meditación, el destino le dió una existencia sin reposo. En los 19 años que duró su reinado, a la cadena de guerras y calamidades que devastó el Imperio, supo oponer la serena fortaleza del caracter moral y del sentimiento del deber.

Desconcertante resulta la realidad de un hombre que rige los destinos de tan vasto Imperio y no dispone de una hora de paz en su pretorio ambulante. Con todo, escribe durante las horas de la noche, sus reflexiones sobre si mismo y ante su conciencia. En Carnunto, como para evadirse del tumulto de sus jornadas vividas peleando, compone sus "Soliloquios", esa admirable suma de experiencia y de vida, ese incomparable manual de conducta.

A pesar de que, en su modestia de filósofo y en su realismo de gobernante, jamás se forjó ilusiones de poder realizar en este mundo la República de Platón, pocos han hecho tanto como él por encarnar un determinado ideal filosófico en su pueblo. Se esforzó por mejorar la condición de los esclavos, elevó la capacidad jurídica de la mujer, suavizó la dureza del derecho penal, alivió las cargas de la parte más menesterosa de la población, trató con equidad a las provincias, instituyó asilos para niños abandonados, atenuó la crueldad de los espectáculos circenses y no perdonó ocasión para mostrar el desprecio que le inspiraban, protegió y favoreció a los filósofos, creando cátedras de filosofia sostenidas por el Estado.

Recomiendo para nuestra salud mental, volver a los soliloquios de Marco Aurelio y ya que estamos, por qué no, al Enquiridión y Máximas de Epicteto. No está nada mal volver a oir lo que hace casi dos mil años nos contaban un Emperador y un esclavo sobre la vida.

martes, 5 de mayo de 2009

Declaración de intenciones

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lunes, 4 de mayo de 2009

Todo el mundo sabe

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