martes, 31 de marzo de 2009

Los otros Dioses

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A propósito del comentario que hace mi buen amigo desde Kuwait, me parece oportuno recordar como desde nuestros orígenes, nos hemos empeñado en crear Dioses y como se han ido uniendo y trasformando las antiguas creencias en nuevas.

De todos los dioses salvadores, el mas antiguo podria ser OSIRIS/HORUS. Fué identificado con casi todos los dioses antiguos y estuvo a punto de absorberlos a todos. Se le llamó Rey de Reyes, La Resurrección y la vida, El Buen Pastor. Osiris era para los egipcios el dios-hombre que sufrió y murió y resucitó de nuevo y reinó eternamente en el cielo. Creían que sus seguidores heredarían la vida eterna, como él habia hecho..El final de cada oración era Amen. Horus nació el 25 de diciembre, de la virgen Isis-Meri, en una cueva y siendo anunciado su nacimiento por una estrella en el oriente y acudieron a él tres hombres sabios. Su padre terrenal se llamaba Seb (José). A la edad de doce años fue un niño maestro en el templo y a la edad de 30 años fué bautizado en el rio Eridanus (Jordán) por anup el bautista que fué decapitado. Caminó sobre las aguas, pronunció un sermón de la montaña, donde se transfiguró, fué crucificado entre dos ladrones, murió y resucitó al tercer dia. Horus fué llamado KRST o el Ungido. Hay inscripciones en el templo de Luxor de hace 3.500 años, donde se representa la anunciación, el nacimiento y la adoración a Horus por los magos que le llevan regalos.

KRISHNA, el Dios de la India, nació de la virgen Devaki (la Divina) tambien el 25 de diciembre, su padre terrenal era carpintero, su nacimiento fué señalado por una estrella de oriente, fué perseguido por un tirano que ordenó la matanza de miles de niños, usaba parábolas para enseñar, castigó al clero, acusándolo de ambición e hipocresia, su discípulo amado era Arjuna (Juan), resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos a la vista de todos los hombres, era representado en una cruz y tambien con un emblema de un corazón en sus vestidos. Krishna volverá para juzgar a los muertos y entrará en combate con el príncipe del mal, que desolará la tierra.

MITRA es un dios muy antiguo encontrado en Persia y en la India, que antecede al salvador cristiano en cientos de años. De hecho, era poco antes de la era cristiana el mas popular y más difundido y fué adoptado, favorecido y protegido por una serie de emperadores romanos hasta Constantino.

Nació de una virgen el 25 de Diciembre y fué visitado por unos pastores que le llevaron regalos, tuvo doce discipulos, a sus seguidores se les prometia la inmortalidad, fué enterrado en una tumba y al tercer dia resucitó. Su religión tenia una eucaristía o cena del Señor en la que Mitra dijo: Quien no coma de mi cuerpo ni beba de mi sangre, haciéndose uno conmigo y yo con el, no se salvará.

Además el propio Vaticano se desarrolló sobre el papado de Mitra y la jerarquia cristiana, casi idéntica a la versión mítrica a la que sustituyó, es justificada por los nuevos cristianos con el argumento de que el demonio habia anticipado la fé verdadera imitándola antes del nacimiento de Cristo.

En fin, podríamos seguir con el dios Quetzalcoatl de México, el dios griego Prometeo, Hércules, Serapis o Zaratustra, todos compartiendo una vida muy similar. La existencia e identidad de todos estos misteriosos personajes que son tan idénticos en su persona y hazañas y que constituyen el mito universal, han sido ocultadas a las masas, durante siglos y aún hoy es difícil encontrar libros que hablen de la vida y milagro de estos otros dioses.

lunes, 9 de marzo de 2009

Vivir sin Dios

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No diré que sea fácil vivir sin Dios, y que la ciencia sea todo lo que necesitamos. Nos esforzamos por comprender la naturaleza, por construir una gran cadena de institutos de investigación, pero sabemos que nunca llegaremos al fondo de las cosas, porque sea cual fuere la teoría que unifique todas las partículas y las fuerzas observables, nunca sabremos por qué es esa teoría la que describe el mundo real y no alguna otra.

Lo que es peor: la visión científica del mundo es terrorífica. No solo no encontramos ningún sentido a la vida dispuesta para nosotros en la naturaleza, tampoco un fundamento objetivo para nuestros principios morales, ni correspondencia alguna entre eso que pensamos que es la ley moral y las leyes de la naturaleza, una correspondencia como la que imaginaran los filósofos desde Anaximandro y Platón hasta Emerson. La ciencia tambien nos enseña que los sentimientos que más atesoramos (el amor por nuestra pareja, por los hijos) son posibles gracias a procesos químicos que tienen lugar en nuestro cerebro, y que estos son resultado de la selección natural y de sus mutaciones aleatorias que han operado durante millones de años. Pero, pese a todo, no debemos hundirnos en el nihilismo ni sofocar nuestros sentimientos. En el mejor de los casos vivimos en el filo de una navaja, con la ilusión por un lado y la desesperanza por otro.

¿Qué podemos hacer entonces? El humor ayuda. En algunas de las tragedias más grandiosas de Shakespeare, justo cuando la acción está a punto d alcanzar un clímax insoportable, los héroes trágicos son confrontados por algún "tipo vulgar" que ofrece comentarios cómicos: un enterrador, un portero, un par de jardineros o un hombre con una canasta de higos. La tragedia no se vé disminuida, pero el humor la pone en perspectiva.

No creo que deba preocuparnos el que abandonar la religión nos lleve a la decadencia moral. Hay muchas personas que no profesan ninguna religión y que viven vidas moralmente ejemplares. De cualquier forma, la creencia en un creador del mundo, omnipotente y omnisciente, no tiene por sí misma implicación moral ninguna: decidir si es correcto obedecer sus órdenes aún está en nuestras manos. Por ejemplo, incluso alguien que crea en Dios puede sentir que, en el Viejo Testamento, Abraham no hizo lo correcto al obedecer a Dios y acceder a sacrificar a Isaac; y que Adán, tenia razón en desobedecer a Dios y comer la manzana con Eva, para poder estar a su lado cuando fuera expulsada del paraiso. Los jóvenes que pilotaron los aviones contra edificios en Estados Unidos o que hicieron explotar las bombas en Londres y Madrid, no sólo eran estúpidos al imaginar que esas eran órdenes de Dios: actuaron vilmente al obedecerlas.

Cicerón ofrecía consuelo en su De Senectute, argumentando que resulta tonto temer a la muerte. Despues de más de dos mil años sus palabras aún no tienen ni el más mínimo poder de consolarnos.Vivir sin Dios no esfácil. Pero la dificultad misma que conlleva ofrece otra consolación: que hay un cierto honor, quizá tan sólo una adusta satisfacción, en enfrentar nuestra condición sin deseperanza y sin ilusión, con humor, pero sin Dios.

lunes, 2 de marzo de 2009

La pasión por los libros

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Los seres humanos intentamos ser felices, pero raramente lo conseguimos, y eso que la conquista de la felicidad (título de un ensayo de B.Russell) deberia ser nuestro principal objetivo en la vida y la mejor prueba de nuestra verdadera inteligencia. Sin embargo, por muchas y variadas razones, no somos felices más que a ratos, y con frecuencia sentimos una insatisfacción vital que según los teólogos del Dios verdadero, no puede saciarse más que en el paraiso, mediante la eterna contemplación de la divina esencia. Sea como fuere, lo cierto es que todos experimentamos a menudo esa sensación de que algo nos falta, psicológica o afectivamente.

Cada uno intenta llenar ese vacio como puede: con el fútbol, el cine, las compras, con la religión, con el alcohol, con la nueva diosa Internet.... hasta con el trabajo.

Yo combato la insatisfacción vital con los libros. Como dice Umberto Eco: "El libro pertenece a esos milagros de una tecnología eterna de la que forman parte la rueda, el cuchillo, el martillo, la olla... La humanidad ha progresado durante siglos leyendo y escribiendo"

Los libros proporcionan placer no solo a la vista, sino también a todos los demás sentidos: al tacto (la satinada o rugosa sensualidad de las páginas, la suavidad de los planos y de los lomos), al oído (el son dulce acordado de las páginas al pasar), al olfato (la huella olfativa de los anteriores propietarios) y hasta el gusto, pues algo del sabor del libro percibirá el que se humedece el dedo para pasar la hojas, costumbre tan vieja como vituperable, y que le cuesta la vida a varios personajes de El nombre de la rosa.

Conviene recordar que el papel del libro es más duradero que la carne del hombre, un motivo adicional para respetarlo. Y si el papa Juan Pablo II sugirió hace unos años que los animales tienen algo parecido a un alma, ¿como no van a tenerla los libros?. Dado que las plantas crecen más pujantes si se le habla, ¿como no van a conservarse mejor los libros amados, cuidados, acariciados? Estoy segura que se puede decir de ellos lo mismo que se ha dicho de los círculos: Tome un círculo y acarícielo: se volverá vicioso.
 

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