Aparecia de vez en cuando por casa, llevaba un collar rojo y todo parece indicar que tenia dueño.Un dia llegó sin su collar y ya no volvió a salir de aquí. No quiere hablar de su vida pasada. Es muy metódica. Unas horas para tomar el sol, mientras observa a los pájaros con total indiferencia, otro tiempo para vigilar el jardin y si es posible cazar algún que otro ratón a los que le tiene declarada la guerra y sus comidas a primera y ultima hora del dia. La leche templada, por favor. Acepta caricias de cualquiera y da besos. Le he prometido un collar nuevo. La llamo la tigresa de Lota





