No creo en el destino. Creo en la elección. Creo en la elección porque sin ella no podemos lograr la felicidad. Me llevó mucho tiempo comprender esto. Cuando era joven creía en las mismas tonterias que creen muchas personas acerca de la felicidad:dinero, posición, poder. Pero despues me hice adulta (a diferencia de muchas personas, que solo envejecen) y comencé a ver que muchas veces estas cosas destruían la felicidad. Comprendí que la felicidad solo puede provenir de cualidades interiores como el valor, el altruismo y el optimismo.
Lo felicidad viene de uno mismo, del yo. Pero ¿quien es el yo? o mejor ¿quien soy yo?. Si uno no sabe quién es, jamás será feliz, porque nunca podrá conectar con las cualidades interiores que hacen posible la felicidad. Se limitara a viajar en círculos por la vida, siempre yendo de un lado para otro, sin llegar jamás, nunca satisfecho.
Por ejemplo, esto es lo que yo soy. Soy una mujer tranquila, casera, que le encanta dar paseos por la playa, charlar con sus amigos, leer y sobre todo, preocuparme por el bienestar de las personas que quiero. ¿Por qué estoy tan segura de que eso es lo que soy? Porque eso es exactamente lo que elegí ser.Pude alcanzar mayor categoria profesional, pero elegí tener tiempo para mi y para mis hijos. Pude tener más dinero, pero decidí gastarlo en cultura y educación para mi familia. Probablemente pude tener cierto poder, pero elegí la independencia de mi espíritu.
Cuando escogí estas opciones tambien descubrí una cosa que ahora parece evidente, pero que a muchas personas se les escapa. Elegir es agradable. No hay nada comparado con la felicidad de dar órdenes a tu propia vida. Es mejor que esforzarse por caer bien a las personas haciendo siempre lo que ellas eligen. Es mejor que el exito profesional que se puede lograr haciendo lo que otro nos ordena. Es mejor que la seguridad del camino trillado. Elegir tu propia vida te hace libre.





