Leyendo el libro de Juan Villoro sobre ensayos literarios, he recordado lo importante que es la traducción a la hora de leer a un autor fuera de su idioma. Me pasó con "El forastero misterioso"de Mark Twain. El primero que tuve era una trascripción perfecta del ingles, pero las ultimas que han sacado, incluida la de Alianza, son para quitar la afición.
Villoro comenta la excepcional traducción que hace Tomás Segovia de Hamlet. Otras traducciones ofrecian una solución forzada para las siguientes palabras del monólogo: "He ahí el dilema" o "Esa es la cuestión". Segovia encontró una variante de perturbadora sencillez, como si el original hubiera sido escrito en nuestra lengua: "De eso se trata". Aquí esta el monólogo:
Ser o no ser, de eso se trata:
Si para nuestro espíritu es más noble sufrir
Las pedradas y dardos de la atroz fortuna
O levantarse en armas contra un mar de aflicciones
Y oponiéndose a ellas darles fin.
Morir para dormir; no más;¿ y con dormirnos
Decir que damos fin a las congoja
Y a los mil choques naturales
De que la carne es heredera?
Es la consumación
Que habria que anhelar devotamente:
Morir para dormir. Dormir, soñar acaso;
Sí ahí está el tropiezo: que en ese sueño de la muerte
Qué sueños puedan visitarnos
Cuando ya hayamos desechado
El tráfago mortal,
Tiene que darnos que pensar.
Esta es la reflexión que hace
Que la calamidad tenga tan larga vida:
Pues, quien soportaría los azotes
Y escarnios de los tiempos, el daño del tirano,
El desprecio del fatuo, las angustias
Del amor despechado, las largas de la Ley,
La insolencia de aquel que posee el poder
Y las pullas que el mérito paciente
Recibe del indigno, cuando él mismo podría
Dirimir ese pleito con un simple punzón?
¿Quien querria cargar con fardos,
Rezongar y sudar en una vida fatigosa,
Si no es porque algo teme tras la muerte?
Esa legión no descubierta
De cuyos límites ningún viajero
Retorna nunca, desconcierta
Nuestro albedrío, y nos inclina
A soportar los males que tenemos
Antes que abalanzarnos a otros que no sabemos.
De esta manera la conciencia
Hace de todos nosotros cobardes
Y así el matiz nativo de la resolución
Se opaca con el pálido reflejo del pensar,
Y empresas de gran miga y mucho momento
Por tal motivo tuercen sus caudales
Y dejan de llamarse acciones